
A lo largo de muchos años se pensaba que el aprendizaje consistía únicamente en memorizar y almacenar información para que en el momento en que ésta fuera requerida por medio de cuestionamientos escritos y/o verbales se recuperara y fuera expuesta en forma mecánica e irreflexiva. Sin embargo, el día de hoy se debe entender el aprendizaje como un proceso activo en donde el alumno por medio de la acción, asimile la información recibida, la relacione con sus conocimientos previos y de esta manera vaya construyendo nuevas estructuras en base a sus experiencias, intereses y necesidades propias trasformandose en un nuevo sujeto y por ende trasformando el mundo que lo rodea.
De esta manera, el aprendizaje dejara de ser absolutamente trivial que puede ser medido en forma subjetiva, en base a simples preguntas de contenidos que carecen de importancia, significado y aplicación para los estudiantes.